Bonsáis, manual del aficionado

bonsáis japoneses

Si cuentas con cierta base y unos conocimientos mínimos en el cultivo de plantas ornamentales donde los trasplantes, el riego y el abonado son tareas obligatorias, y en ocasiones también eres capaz de realizar labores de poda y mantenimiento estético… El camino hacia el cultivo de los bonsáis de Japón te resultará mucho más sencillo.

Solo es preciso añadir a nuestro cariño por estos seres vivos un poco más de paciencia y la inquietud por vislumbrar los secretos que entraña la relación entre la naturaleza y las plantas para transformar los ejemplares más llamativos en originales y preciosas miniaturas.

Como consejo de gran utilidad, es conveniente comenzar poniendo en práctica las técnicas y los métodos más sencillos. Y de esta manera ir aumentando la complejidad de forma paulatina. Incluso puedes recurrir a otros especímenes del jardín a fin de adquirir experiencia en labores de poda, alambrado o cualquier otro sistema de modelado y cambio de dirección.

La paciencia es fundamental para cuidar Bonsáis

En la aplicación de cualquier técnica de cultivo es primordial tener presente e imaginar el resultado estético que producirá a largo plazo. Para ello debes conocer el resultado que produce cada método y técnica.

Algo que se aprende con la teoría, pero que solo es capaz de fijar la memoria con la práctica. Además tienes que imaginar el ejemplar al cabo de varios años, para así adelantarte al tiempo y escoger las labor adecuadas.

Con el paso del tiempo y el buen hacer de tus manos, algún día en las bandejas de cultivo del jardín o dentro de tu casa, se podrán observar originales bosques de enebros o hayas. Conseguirás composiciones de bonsáis de Japón creciendo en la grieta de una roca, ofrecer logros estéticos dignos de admiración.

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El origen de los bonsáis de Japón

En un primer momento los bonsáis de Japón eran ejemplares enanos extraídos del medio para nutrir la espiritualidad de los budistas. Los orientales ven a las platas como el nexo de unión entre el cielo y la tierra.

Una búsqueda de la verdad, un modo de conocer las enseñanzas y las reglas de la naturaleza para fundirse con ella. La observación de estos ejemplares llevo a los orientales a desarrollar una serie de técnicas capaces de conseguir de forma artificial, los mismos resultados.

Los primeros datos de los cuales se tiene constancia escrita referida al inicio de este arte, proceden de China. Se remontan al periodo Tang (siglos VIII-X) donde se refleja por primera vez en una pintura mural la presencia de un p’en-tsai, una planta modelada en la naturaleza y replantada en una maceta.

Estos caprichosos ejemplares eran cultivados por los budistas, aunque rápidamente pasaron a convertirse en una de las ocupaciones y entretenimiento de la nobleza.

A partir del siglo XII las formas de las plantas comienzan a ser trabajadas por el hombre, dando lugar a los que hoy conocemos como árbol en miniatura. Paralelamente, las técnicas y los conocimientos referentes a este arte, empiezan a expandirse. Surgiendo composiciones de paisajes creados por varios ejemplares p’en-tsin.

La nobleza ya no es el único estrato social que mantiene la exclusividad de su cultivo, y en Japón encontramos las primeras referencias al bonsái.

Así pues en el país nipón los monjes budistas también fueron los precursores de este original cultivo asentándose de forma definitiva en el periodo Kamakura, entre los siglos XII y XIV. El proceso de expansión es similar al país vecino.

La llegada a occidente del bonsái japonés

Una vez creadas las dos modalidades principales, la que mantiene un único ejemplar como elemento individual, y el bokei, que es una bandeja compuesta por un grupo de elementos cultivados en armonía a fin de recrear paisajes naturales, comienza su occidentalización.

Llegaron a occidente a finales del siglo pasado, cuando empezó a desarrollarse un profundo interés por todo lo oriental. Con periodos de mayor y menor aceptación, los bonsáis de Japón han logrado mantenerse en la cultura a base de asociaciones y por el empeño de todos aquellos que han luchado por mantenerlos en el incontrolable ritmo de vida que llevamos.

Útiles y herramientas básicas para bonsáis de Japón

Las propias plantas y el ambiente que rodea el maravilloso mundo de los bonsáis de Japón parecen extraídos de un sueño. El cultivo del bonsái no es posible desempeñarlo si no lo realizamos a través del apoyo y la ayuda de un mínimo de herramientas básicas.

Para cultivar los bonsáis de Japón y mantenerlos sanos mostrando un aspecto inmejorable necesitamos herramientas que podemos agrupar en dos grupos.

En primer lugar figuran aquellos necesarios para ejemplares jóvenes donde no se pretende llevar a cabo grandes modificaciones. Si no satisfacer los requerimientos esenciales para su mantenimiento y supervivencia.

Por otro lado aparecen las especificas para labores estéticas. Es decir, todas aquellas que ayuden en las labores de poda o modelaje.

Resultan necesarias para cubrir todos los requerimientos esenciales tales como, la demanda de agua y nutrientes, la eliminación de plagas o enfermedades, y la preparación del sustrato para realizar trasplantes.

Alambre y malla de plástico para contener tierra y desatascar el drenaje

El alambre de cobre supone una gran ayuda para sujetar el cepellón para raíces en la maceta para mantenerlo en la posición más adecuada y evitando desprendimientos. Ya que debido a la escasa cantidad de suelo disponible y la poda a la que están sometidas las raíces, el peso de la copa crea un desequilibrio importante.

Antes de incorporar la tierra en el recipiente es necesario colocar sobre lo agujeros de drenaje algún elemento que contribuya a retener el sustrato. Por dicha causa hemos de contar con una malla de plástico para las bandejas de cultivo.

Desplantador o paleta de jardín para transportar la planta

Esta herramienta nos permite controlar el sustrato durante el trasplante y llevar a cabo la preparación de recipientes a fin de cultivar y conseguir nuevos ejemplares mediante el empleo de semillas y esquejes.

Conviene que tenga un tamaño reducido y que acabe en punta. Pues de este modo trabajarás con mayor comodidad. Piensa que los volúmenes y superficies sobre los que vas a emplearlo así lo precisa.

Pinzas para mantener limpios los bonsáis de Japón

Sirven para retirar los nuevos brotes que contribuyen a aumentar la frondosidad de la planta. Demasiadas hojas pueden llegar a descompensar la armonía del conjunto al tiempo que reducen el crecimiento de las principales ramas.

Es conveniente que presente una punta afilada y no roma, para cortar con eficacia a ras de la base. Del mismo modo son de gran ayuda para eliminar los parásitos descubiertos sobre las ramas y hojas, especialemnte en las primeras fases del desarrollo.

Después de utilizarlas es conveniente limpiarlas con agua y jabón en caso de trabajar sobre brotes, o bien con alcohol si se trata de organismos patógenos.

Regadera y pulverizador para arboles en miniatura

Ambas herramientas son indispensables para proporcionar agua a las raíces de los bonsáis de Japón.

La regadera debe tener un tamaño reducido para que sea más manejable. Tienen que tener un orificio de salida alargado que permita llegar a la base del tronco, pero no demasiado grueso a fin de evitar que al efectuar el riego podamos arrastrar la tierra situada en las capas superficiales.

El pulverizador es de gran utilidad para suministrar agua a bonsáis de Japón cultivados en suelos muy poco profundos y de reducidas dimensiones. Especialmente para aquellos situados sobre rocas en los que no existe la protección de un manto de musgo.

Así mismo podemos usarlo emplearlo para proporcionar una atmósfera húmeda al rededor de las hojas y los ejemplares que lo precisen o simplemente cuando las condiciones ambientales resulten demasiado secas.

Alambre y cuerdas para sujetar y modificar las plantas

En las primeras etapas del desarrollo en los bonsáis, es muy sencillo dirigir el sentido de crecimiento del tronco y las ramas, debido a la gran flexibilidad de sus tejidos y al escaso grosor que presentan.

Gracias a ello podemos aprovechar para crear tensión de los alambres y cuerdas en aquellas partes que deseemos modificar. Los alambres pueden ser de aluminio o cobre, mientras que la cuerda ha de estar confeccionada con esparto o rafia.

Como complemento es recomendable disponer de parches de cuero o caucho que sirvan de protección a la corteza, sobre todo al optar por el uso de cuerdas que ejerzan tensión sobre las ramas de los bonsáis de Japón.

Escobilla y cepillo para el mantenimiento del manto

La limpieza con la eliminación de restos vegetales de la superficie en que se asienta el bonsái es siempre necesaria, el mantenimiento de la estética forma parte del ambiente que envuelve su existencia. Contribuye indirectamente a evitar la proliferación de agentes patógenos que pudieran infectar o perjudicar a la planta.

Con la escobilla retiramos las acículas de los pinos, los cedros y los enebros procurando no llevarnos al tierra superficial al cepillar.

En el caso del cepillo, conviene que presente cierta dureza ya que su utilidad consiste en retirar los restos de suciedad y mohosidad que puedan quedar adherida la superficie de la base del tronco e incluso en algunas ramas.

Pasta cicatrizante y protectores

Una vez terminados los cortes de poda de cierto grosor, el ataque de los hongos puede ser inmediato. Para evitarlo tienes que contar con productos aislantes que los protejan, entre los que destaca la pasta o resina cicatrizante, imprescindible en tales casos.

Por otro lado, también necesitas mantener protegidas del exterior las zonas seleccionadas para realizar el acodo aéreo. En este supuesto no se trata de controlar una infección, si no de evitar la desecación de las nuevas raíces en crecimiento. A cuyo fin, debes utilizar trozos de plástico agujereado o lona opacos y de contorno rectangular.

Tijeras, cuchillas y podadoras de bonsái

Para lograr el reducido tamaño de ramas, hojas y raíces tan características de los bonsáis de Japón, debes disponer de accesorios cortantes que se encuentren en perfectas condiciones de mantenimiento. Es decir, bien afilados y limpios.

Conviene que tengas distintas herramientas en diferentes medidas y tamaños. Al menos una para tallos y raíces delgadas y otra que permita cortar los más gruesos. La cuchilla, el cutter o la navaja, son necesarios para terminar y retocar los cortes practicados con las tijeras.

También puedes servirte de estas herramientas para conseguir esquejes y realizar los cortes precisos a la hora de poner en práctica la técnica del acodo aéreo.

Superficies de sujeción para bonsáis de Japón, suelo, rocas y musgo

Toda planta que es separada de su medio natural solo puede subsistir si mantiene una proporción del terreno cuyas cualidades hicieron posible su nacimiento y posterior desarrollo.

Cuando prepares el sustrato has de intentar reproducir el ambiente original en el que vive el ejemplar de forma silvestre. La tierra, las rocas y otras formas de vida vegetal como el musgo, resultan los principales elementos que proporcionan sujeción y, al tiempo, encanto al cepellón de raíces del bonsái japones.

No obstante no podemos olvidar algo muy importante y que no quedan a la vista del observador. Como son los elementos que contribuyen a drenar el substrato o mantener la posición escogida para su cultivo, y por consiguiente, proporcionarle inmejorables condiciones de desarrollo.

El sustrato y los elementos de drenaje

Para que cualquier tipo de vegetal subsista fuera de su medio natural, precisa disponer de un sustrato donde sus raíces puedan adherirse y extraer los nutrientes necesarios para soportar la parte aérea.

Todos los recipientes de cultivo deben contar con un sistema efectivo de drenaje, junto con el que se prepara un mecanismo de sujeción del cepellón de raíces.

El musgo y las herbáceas

Estos dos complementos buscan la elaboración de un estrato superficial que proporcione protección contra la desecación excesiva. También sirven para retener las partículas del suelo al llevar a cabo el riego y aumente el valor ornamental de todo el conjunto reproduciendo el ambiente natural en el que se desarrollan los bonsáis de Japón.

Existen muchas especies de musgos que crecen en los bosques, montañas y roquedos, con formas y tamaños muy variables. Como es de suponer escoge siempre aquellos cuyas proporciones no resulten desproporcionadas con el conjunto intentando seleccionar las mismas que convivan junto a la planta silvestre.

En cuanto a las plantas herbáceas que admiten ser incluidas en el paisaje, es preciso seleccionar las que resulten proporcionales al grosor del tronco, tanto en envergadura como en tamaño de hojas. Su uso está prácticamente restringido a los bonsáis cultivados en rocas, sobre las que encontramos diferentes oquedades que puedan ser ocupadas por estos nuevos ejemplares.

La arcilla es un componente básico en la elaboración del sustrato. Conviene disponer de diferentes grosores en la trama de la arcilla a fin de facilitar el drenaje.
El musgo debe incorporar una cierta proporción de substrato, para hacer más fácil su adaptación a la maceta de cultivo. Si dejas crecer pequeñas matitas de musgo en el borde, puedes evitar que durante el riego la capa superficial sea arrastrada.
Originales figuras de cerámica o rocas decorativas proporcionan un llamativo contraste en las praderas de musgo que rodean al bonsái. Además pueden lograr composiciones evocadoras del medio natural
La grava resulta indispensable para contribuir a la eliminación de exceso de agua en la bandeja de cultivo. Se sitúa sobre una malla plástica sobre los agujeros del recipiente y se extiende en una capa fina de un centímetro de grosor a lo sumo.

Los recipientes adecuados para cultivar bonsáis de Japón

No se trata solo de simple elementos de soporte, ya que contribuyen a aumentar el elemento estético del ejemplar o ejemplares cultivados. En consecuencia, en el momento de escoger la bandeja de cultivo debes comprobar el tamaño y el sistema de drenaje. Al igual que la forma, el color y los adornos que presente su superficie.

Los materiales en los que han de estar fabricados los recipientes para bonsáis de Japón conviene que sean cerámicos (arcilla cocida). Dentro de una misma calidad tienes que escoger los que pesen menos. Excepto cuando te haga falta uno de gran volumen para compensar el peso del bonsái y mantener la posición.

El valor de este material reside en su superficie porosa. Permite retener la humedad del suelo al tiempo que permite la transpiración. Los fabricados en plástico quedan absolutamente desechados Si bien resultan aceptables los esmaltado en la superficie externa, en el interior debe mantenerse porosa.

Rompiendo con el corte clásico de la mayoría de los recipientes utilizados en el cultivo de bonsáis de Japón, existen algunos realmente singulares.Y con el propósito de ensalzar la apariencia de las plantas y las macetas, se puedes emplear pedestales y superficies de apoyo.

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